La situación a que ha llevado el entrismo reformista a la CNT es difícil para quienes defienden el sindicalismo anarquista, porque solamente los que ya eran muy conscientes del sentido y la necesidad del anarcosindicalismo resistirán bien esta crisis.

 

Llovía sobre mojado. El reformismo fue haciéndose con la organización de forma manifiesta, pero al mismo tiempo muy sutil, dado que aunque en su discurso habitual aparece la ideología como lastre para el crecimiento, en ninguno de los dos últimos congresos se deja de presentar el comunismo libertario como finalidad esencial de la organización. Pese a que se veía claramente cómo a través de votaciones y desfederaciones se expulsaba a los sindicatos críticos, el anarcosindicalismo en la CNT ha ido desangrándose gota a gota, despacio, más de una década, como si nada estuviera ocurriendo. Pero el principal problema es que la reacción a esto, que en otro tiempo hubiera sido de choque contra el reformismo, bien para expulsarlo, bien para escindirse de él, ha sido insuficiente, tanto en su capacidad para generar debate como para crear una oposición de hecho. Esto es propiciado por la propia inercia en el funcionamiento de los sindicatos, por la falta de militancia de calidad. Y esa misma falta de vigor militante es lo que resta potencia a la crítica y la organización contra el ataque reformista.

 

Estar dentro y fuera, hablar y no hablar para que no te oigan, es imposible. Como es imposible luchar por el anarquismo y querer abrazar una vida tranquila y burguesa, siguiendo la ley del mínimo esfuerzo, evitando todo lo que suponga riesgo, que en el activismo anarquista es todo. Se está en la lucha si se sostiene el espíritu de sacrificio y solidaridad propio del ideal, sin pararse a mirar si al final has dado más que los demás, sin echar en cara lo que se hace, porque se hace por la causa, no por nadie en específico. Si nos tocan a uno, nos tocan a todos, esto tenemos que grabarlo al fuego en nuestra conciencia, y dejar de lado los individualismos y las hipocresías propias de la mentalidad liberal que se inculca a la clase obrera desclasada de hoy.

 

En el pasado fue más fácil al ser la situación de la clase obrera tan precaria que a todos ponía en igualdad de condiciones. Sabemos como a partir de mitad del siglo XX, la socialdemocracia y sus reformas van conformando una clase obrera más rica. Esta clase hoy se ve a sí misma como “clase media”, cuando en realidad su rol no es directivo ni subalterno, ni desde luego su trabajo es libre, sino que se entiende como parte de un precariado de empleos terciarios de más cualificación que el de los obreros del pasado, pero funcionalmente en el nivel más bajo, más sometido y más vulnerable. De hecho el principal tema de conversación en que se puede notar la queja en esa “clase media de pega” es siempre el desempleo para quien no trabaja y la precariedad del empleo para quien está en activo. Precisamente porque el estado del bienestar y el pactismo de los sindicatos, en un contexto de crecimiento y pleno empleo, llevaron a la clase obrera a dejar que se hundiera la única rama del movimiento obrero que no se vendía, el anarcosindicalismo, es por lo que éste va a resurgir. En la medida en que el sistema parece ganar la batalla y contentar al obrero, éste, aparte de cómo influyen los ciclos de recesión-crecimiento, va a ir perdiendo posiciones frente al capital, puesto que se HA DESARMADO. Tendrá que llegar el momento en que tome conciencia de esto y recupere su arma de defensa, que es el sindicato anarquista, y que para los trabajadores de España es por herencia histórica, la Confederación Nacional del Trabajo. Aunque tal vez se llame de otra manera lo que el sector más consciente de la oposición al reformismo vaya a organizar en lo sucesivo, en contenido y forma de acción será la CNT auténtica, y esperemos que sea pronto cuando se produzca este reorganización y confederación de fuerzas escindidas, porque la situación de la clase trabajadora empeora por momentos y exige de esta determinación. El auge del anarquismo depende de la lucha por un destino colectivo, no de individuos sueltos, o élites de individuos, por eso el desarrollo ideológico de la filosofía anarquista tiene lugar cuando se desata la fuerza social histórica capaz de empujar el ideal. Ésta fue a fines del XIX y principio del XX, la clase obrera, de ahí la relación entre anarquismo y movimiento obrero. El anarquismo como filosofía, guiada por la aspiración a eliminar toda forma de jerarquía, posee un alcance intemporal, pero como ideología, hunde sus raíces en el contexto histórico del que surgen los conflictos concretos, que siempre procederán de las capas sociales inferiores, que son las que más sufren, hoy todavía y a nivel mundial, la clase trabajadora, en la que coexisten el salariado con diferentes formas de explotación más cercanas a la esclavitud, pero todas produciendo para el patrón, que controla los medios de producción, necesarios para la supervivencia.

 

Si bien individualmente, el camino de entrada al anarquismo difiere, en lo colectivo, desde siempre la idea llegó más a la clase trabajadora que al resto de clases, contribuyendo los movimientos interclase únicamente a difuminar ese choque social. Ni siquiera ante la perspectiva de una catástrofe ambiental global que llevara a un cambio rápido en la conciencia de toda la población salvo las cúpulas dirigentes de gobiernos y multinacionales, llevaría al anarquismo de forma rápida y segura. No hay un anarquismo de vía rápida, éste como ideología madura conforme lo hace el colectivo histórico en que prospera. Los sucesos ambientales, ecónomicos, etc…influyen en el cambio social, pero el cómo influyen depende de cómo se interpretan. A este respecto la cultura anarquista requiere de una continuidad generacional, de la creación de un tejido social que se extienda en la sociedad y en el espacio, a partir de una identidad que impida las mistificaciones y eluda los derroteros interclasistas, que nunca conducirán al anarquismo. Somos obreros. Históricamente hemos sido los obreros los que hemos organizado la lucha por el ideal, y lo justo y necesario es que reconozcamos esta identidad y esta misión histórica. Desconfiemos de la burguesía, de quien dice estar en nuestra filosofía, pero que a la hora de luchar, teme por su pellejo y por su propiedad. Tal vez los obreros necesiten la desesperación para recuperar el movimiento, pero no hemos de dudar de que serán ellos los que volverán a levantarlo. Lo que de ninguna manera podemos suponer es que esto tendrá lugar sin un esfuerzo de difusión de la idea por nuestra parte, y aquí es al sacrificio de los militantes sobre todo en su acción propagandística y formativa, al que hemos de agradecer lo que se consiguió en el pasado y lo que se consiga en el futuro. Los obreros no nacen anarquistas, se hacen anarquistas cuando pueden aprender de su experiencia al contacto con las ideas anarquistas. Por eso es necesario el trabajo continuado, la organización con una identidad y unos objetivos claros. El anarcosindicalismo surge de una necesidad de desarrollo de las sociedades obreras, al igual que la AIT. Cuando desde fines del XIX se pasa de la insurrección a la huelga, para que ésta se haga general y revolucionaria, no hay más remedio que coordinarse en estructuras cada vez mayores, y para que esto fuera posible sin jerarquías, se adoptó una estructura federal, en la que las decisiones iban de abajo a arriba, careciendo de autoridad los órganos coordinadores. Y las diferentes secciones de la AIT tenían esta estructura, incluyendo a la FORA, que en lugar de “sindicatos” usa el término “sociedades de resistencia”, y que en puesto de “comités” tiene “consejos”, con la diferencia de que desde su formulación anarquista definitiva en 1905 ha defendido un concepto de sindicalismo como medio y no como fin y a hecho expresa, en cada uno de sus Congresos, la determinación de no hacer concesiones al reformismo, y de no dar poder a los cuadros sindicales. Esto sin embargo, no significa un blindaje frente al entrismo y la burocracia, ni pasaría de ser una declaración de intenciones si no mediara el trabajo ideológico de la militancia. ¿Cuántas escisiones se han producido ya en las secciones de la AIT? La misma FORA tuvo un doble durante años, la FORA IX Congreso, lo mismo que la CNT francesa, y la CNT…lo que diferencia unas escisiones de otras es la fuerza con que la afiliación rechaza al reformismo, y es esto lo que determina la fuerza del anarcosindicalismo. La concienciación de su afiliación es la única medida de seguridad con que cuenta frente a estos ataques, que tal como demostró la experiencia de la FAI, tampoco desaparecen en los grupos de afinidad sino que se reproducen en pequeño - ahí tuvimos a los faístas autoritarios y a los faístas ministros-. Reconozcámoslo: esto cuesta, hay que ganar las mentes, y eso no es un camino de rosas, ni nos lleva al crecimiento rápido.

 

Por lo tanto, para aprender de la historia, lo mejor es empezar por asumir que el sindicato no es una gestoría de conflictos, es un arma de lucha directa que nos legaron nuestros antepasados y que como ellos, hemos de fortalecer a base de concienciar a nuestros hermanos de clase. En defensa de la CNT anarcosindicalista, siempre quedarán por suerte, quienes estén dispuestos a sacrificarse por ello.

 

 

¡ Salud y solidaridad con los titiriteros presos,

 

condenados por hacer lo que hay que hacer,

 

llevar el ideal a la calle !

Anarquist@ del Sureste Ibérico

 

 

 

 

Fuente: Rojava Azadi Madrid

 

 

Desde el colectivo Rojava Azadî Madrid queremos mostrar nuestro total rechazo a las últimas detenciones de activistas, que han luchado y luchan en apoyo a la causa kurda, dentro del Estado Español.

 

Las detenciones de al menos 9 activistas en Valencia, Bilbao y Madrid; que respaldan la causa kurda, mostrando su solidaridad con los pueblos oprimidos así como el apoyo a la revolución de Rojava; son una muestra más de la complicidad del Estado español con el fascista gobierno turco.

 

A través del aparato represivo, representado a día de hoy en la figura del magistrado Eloy Velasco, así como de las instituciones de la Brigada de Información Central y Provincial; se han detenido a los activistas bajo falsa acusación de ayuda a la organización del PKK. Podemos comprobar la carrera de dicho magistrado, que es promotor de las últimas operaciones contra anarquistas y otros movimientos sociales de base en el Estado español; siendo uno de los principales motores de la represión en este país.

 

Queremos recalcar que los medios de información, La Razón y El País, están promoviendo información falsa, insistiendo que las YPG (Unidades de Defensa del Pueblo) son parte de la organización del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), considerada terrorista por varios países a nivel mundial. Insistimos en que las YPG/YPJ no son consideradas organizaciones terroristas por ningún Estado, a excepción de Turquía, y que muchas organizaciones están luchando por sacar al PKK de las listas internacionales de organizaciones terroristas, ya que este grupo es una de las principales fuerzas de choque contra el ISIS (Estado Islámico) en la región de Irak.

 

  • Condenamos firmemente estas detenciones de activistas que apoya con su solidaridad internacional al pueblo kurdo así como a las YPG/YPJ, principales valedores de la resistencia contra el ISIS sobre el terreno en Siria e Irak.

 

  • Condenamos firmemente al aparato represor de este Estado, que focaliza sus esfuerzos en las detenciones de activistas y deja libres e impunes a los políticos, banqueros y otras personalidades corruptas que saquean a las poblaciones de este Estado.

 

  • Condenamos a los medios de comunicación que con sus falsas informaciones confunden, engañan y manipulan la realidad que recibe la población en este territorio, haciendo a los ciudadanos menos conscientes y más manipulables a manos del Estado y sus instituciones represoras.

 

 

 

¡Contra su represión nuestra solidaridad!

¡Libertad detenidos por apoyar la causa kurda!

 

    Ante la consolidación de los planteamientos reformistas que ha supuesto el XI Congreso, celebrado este diciembre en Zaragoza, no habrán sido pocos los militantes enfrentados al desconcierto que esto provoca en los que entienden la necesidad de seguir utilizando el anarcosindicalismo como estrategia de lucha. 

   Muchos sindicatos ni siquiera han asistido, como forma de protesta, ya que son unos veinte los sindicatos expulsados por no compartir estos planteamientos. Después de tantos años viéndolo venir ya es evidente que desde dentro los disconformes no pueden hacer nada, y aún así han estado aguantando para evitar una escisión como la que acabó con la formación de la CGT, sindicato al cual tiende a fusionarse la actual CNT, la oficial, o reformista, como quiera llamársele. En consecuencia, al no existir una escisión organizada de los sindicatos anarquistas, éstos han ido siendo desfederados poco a poco, sin que esté creciendo una confederación paralela. Por el contrario, la forma de “resistir” de los disconformes ha sido la de permanecer dentro, lo que ha supuesto límites para la organización con los desfederados y sobre todo la existencia de un ambiente comunicativo dominado por la autocensura, con el Comité Confederal actuando como un Gran Hermano que vigila, que cuando no accede directamente a los emails, tiene acceso a lo que dicen sus afiliados a través de lacayos informantes; eso cuando no son los propios compañeros que temen ser expulsados los que mandan callar.


    De todos los efectos que el triunfo de la tendencia reformista está produciendo en la CNT, éste es el más insidioso, porque es el que cierra la puerta a la regeneración que esta organización necesita. Y es que cuando no hay sitio para el debate, éste lo busca fuera. El que una tendencia trate de expulsar a otra es de prever ya que ambas son incompatibles. Ahora bien, quién tiene derecho a expulsar a quién, está muy claro y depende prioritariamente de la fidelidad a los Principios, Tácticas y Finalidades, que son la razón de ser de la organización y cuyo respeto exige una defensa frente a la infiltración. Lo que no es tan  comprensible es que exista una censura, por la pretensión de un control del pensamiento, que por otra parte, jamás será posible.
    Tal pretensión desvela precisamente la raíz de la degradación de la CNT a nivel general, que ha ido al compás de los cambios experimentados por la sociedad y el movimiento social. Es un problema que tenderá a reproducirse tanto dentro como fuera de la CNT oficial. Si aquí hablamos de falta de debate interno, si difundimos este escrito por la red, y si esta vez han sido los reformistas los que han expulsado a los revolucionarios, a diferencia de lo que ocurrió en la primera escisión, es debido a una escasez de militancia. Y al hablar de militancia nos referimos a algo más que a simples afiliados o personas que están en CNT en virtud del pago de unas cuotas. El militante es quien se implica a fondo en todas las labores del sindicato, quien es más consciente del por qué se llevan a cabo. En la CNT, cuyo objetivo es el comunismo libertario, el militante es quien a la hora de actuar dispone de una clara formación ideológica y es capaz de transmitir esas ideas, tanto de palabra como de hecho, y es este trabajo de concienciación y formación el que más se ha descuidado y sacrificado a favor de un crecimiento orientado a la masificación para la competencia con las centrales reformistas. No es que debamos estar contra el crecimiento, pero necesitamos un crecimiento en que la calidad se desarrolle junto a la cantidad. De hecho, el ideal al que se debería aspirar es el de coincidencia entre militancia y afiliación. Hoy en cambio es manifiesta la desproporción entre afiliación y militancia, desequilibrio que va a ir agravándose en la CNT reformista por el mandato de crecer o morir derivado de los acuerdos del XI Congreso. Esto no soluciona sino que empeora la situación, ya que una organización que está perdiendo su ideología, que está traicionando sus principios, y que está expulsando a su militancia, está condenada a ser absorbida por el sistema, como lo fue en su día la CGT, que sí, dispone de más recursos económicos y quizá más afiliación, pero que no cuenta ni con un mínimo apoyo de la clase obrera, desengañada ésta y con razón de los sindicatos del poder.

  Los acuerdos del Congreso nos introducen así en un círculo vicioso de autoritarismo, reformismo, y corrupción. Sí, corrupción, porque por primera vez en la historia de CNT, para vergüenza suya, no hay control asambleario de las cuentas, y ha salido a la luz un caso de desvío y sustracción de fondos confederales, por parte además de un secretariado. Hasta este punto es visible la pérdida de los valores propios del anarquismo. De nada nos sirve el crecimiento si no somos capaces de hacerlo compatible siquiera con la honradez.

    No se nos oculta tampoco que el vaciado ideológico es consecuencia de la represión sobre la organización desde después de la Guerra Civil, y de la falta de continuidad generacional. Es inevitable en este punto recordar el carácter de nuestros mayores. Quienes hemos tenido la suerte de conocer a alguno de ellos en vida por poco que sea, y respetarlo, no olvidaremos nunca el predominio de la humanidad, el idealismo, y el afán autodidacta de estas personas, todos sin excepción buenos oradores y propagandistas hasta el fin de sus días. A ellos correspondía haber llevado a cabo la transmisión ideológica, ¡pero qué pocos quedaron y a los que quedaron, qué poco caso les hicieron! Y qué fácil es hoy decir de ellos que no fueron personas con formación y aptas para el discurso, al igual que es fácil decir que no eran sindicalistas, que los sindicalistas son los que dominan ahora en la CNT, todo esto sin que se nos caiga la boca a pedazos. Ahora, gracias al trabajo de vaciado ideológico hecho por la Guerra y postguerra Fría intelectual, con la influencia de la filosofía postmoderna, es pleno el rechazo de la ideología y la teoría. La obsesión por la práctica nos lleva a una dispersión del esfuerzo en múltiples luchas parciales, a un caos de ideas, y finalmente a una fusión con la lucha reformista. Todo esto porque se quiere hacer sin decir lo que se piensa  ni lo que se es, para sumar fuerzas, dicen. Y esa táctica de esconderse detrás del pragmatismo solo conduce a una práctica sin contenido, a un sindicalismo como los otros, inservible como estrategia de lucha de clase.
    Paralela a este vaciado ideológico va la deshumanización de esta organización, que se hace patente en la reducción a lo organizativo, al mantenimiento de las estructuras, ya muy pesadas para una militancia cada vez más reducida, a la que se sobrecarga con responsabilidades y con cargos que nadie quiere y que se acumulan en la misma persona. Los encuentros se van limitando a la repetición del sostenimiento formal de la organización, asambleas, reuniones plenarias, etc…en detrimento de la convivencia y del debate ideológico, que por otro lado tampoco se articula a través de la red. Simplemente la ideología se ha reducido a su mínima expresión, como también la humanidad, el idealismo, la inteligencia, salen despedidas de un modelo sindical centrado en el crecimiento y en el hacer por hacer.
    Frente a esta degradación se hace necesario fertilizar la práctica con las ideas y con las palabras, porque el hecho, si no va acompañado por un discurso que nos ayude a interpretar su significado, se pierde en la nada. Ante todo, lo que buscamos es concienciación de clase, preparar para la revolución. Y es preferible cuando no podemos afiliarnos a CNT en nuestra propia localidad, en lugar de ligarnos a movimientos sociales que nos son ajenos y que están captados por los partidos políticos (que si vecinales, ecologistas, ciudadanistas…), asociarnos a agrupaciones no intervenidas por la Iglesia ni por los partidos, fuera de plataformas reformistas, y difundir individualmente entre las personas sensibles a nuestro mensaje, las ideas anarquistas, hasta poder crear núcleo.
    Nuestra principal misión como militantes es dotar al vacío y al caos creado por el capitalismo de un contenido esencial, el anarquismo. Lo mismo ocurre con el sindicalismo de CNT; hay que tratar de conservar en él la ideología haciéndola consciente y manifiesta. ¿Por dónde empezar? Recodando las categorías generales de la crítica socialista, de la cual el anarquismo es una rama; recordar que el trabajo es la fuente de la plusvalía y la fractura entre trabajo y capital como clases sociales, el activador de la lucha revolucionaria, y que mientras exista salariado, es su supresión el eje de la lucha revolucionaria, por lo que el anarquismo fuera del movimiento obrero no tiene sentido por el momento, ya que se pierde la radicalidad en cuanto se sale de esta perspectiva, la única que se fundamenta en la lucha de clases. No olvidemos tampoco la vocación integradora de la CNT, con la defensa de las tres formas de acción: cultural, sindical, y autogestionaria. Ahí caben todas las luchas  sociales, culturales, ambientales… por eso las pocas fuerzas que tengamos, hemos de repartirlas a partes iguales, entre estas vertientes de la acción, de lo contrario, nos mantendremos en la senda de la degeneración que hoy estamos siguiendo. Confundirnos con lo que no somos, callar nuestra filiación ideológica para ganar la simpatía de las masas, no nos va a ser de ninguna utilidad. Si creemos estar defendiendo el anarquismo desde un sindicalismo hueco, o desde un movimiento que luche simplemente por la autogestión económica, por ejemplo, estamos de todo punto equivocados, porque éstos no nos van a llevar a una sociedad anarquista, guiada por los valores libertarios, sino a la perpetuación del sistema. En el caso del movimiento por la autogestión sin ideología, todo lo más a una economía simple con formas preindustriales de jerarquía que acabarían reproduciendo el sistema de nuevo. Estamos luchando ante todo contra ideas caducas, y es con ideas y con la palabra como tenemos que combatirlas, no sin hechos, pero tampoco sin discurso.
    Hasta hoy CNT ha significado definición ideológica, luz y claridad de ideas ante las idas y venidas de la conciencia social, desorientada por los embates del capitalismo postmoderno. Veremos en lo sucesivo lo que ocurre con esta organización. Queda este reto en manos de la militancia.



 A ella, Salud, Verdad y Revolución!!!

(Una compañera de FASI)

A todas las Secciones de la AIT

Al Secretariado de la AIT Compañeros,

Con motivo del 11 Congreso de la CNT de España, el Secretario General de esta organización hizo una declaración en la que llamaba una conferencia sobre una nueva Internacional. La convocatoria de tal conferencia significaría, en realidad, o bien una auto-disolución de nuestra organización internacional o su división y usurpación por parte de varias secciones que intentaran hablar en su nombre. Los estatutos de la AIT no prevén la posibilidad de la disolución o reorganización de la AIT y dichos acuerdos pueden que sean competencia exclusiva del Congreso de la AIT, que no puede ser convocado por la arbitraria voluntad de una minoría de Secciones. No sabemos si el Secretario General anunció su opinión personal o el acuerdo tomado por el Congreso de CNT. En el primer caso, la CNT debería desasociarse públicamente de esta declaración y quitar de su puesto al funcionario que violó el mandato imperativo de la organización. Si tal cosa no se hace, deberemos proceder de la base de que el Secretario General ha actuado de acuerdo con las decisiones del 11 Congreso de la CNT. En cualquier caso, no podemos considerar tales declaraciones y acciones sino como un ataque directo contra nuestra Internacional, la Asociación Internacional de los Trabajadores, con la intención de dañarla. Dicha declaración, efectuada por un representante oficial de una Sección de la Internacional, es totalmente inaceptable. No intentamos impedir el derecho de los sindicatos españoles a resolver sus asuntos de manera autónoma. Según los Estatutos, “la Internacional interviene en los asuntos sindicales de un país solamente cuando su organización afiliada en dicho país así lo solicite o cuando el afiliado viola los principios generales de la Internacional”. En el caso presente, en nuestra opinión, existe violación directa de los principios generales de la Internacional. Además, por lo que nosotros sabemos, el comité de dirección de CNT expulsó de manera inorgánica a varias docenas de sindicatos de la organización y, en algunos casos, fueron acusados de estar “sobre-ideologizados”, es decir, precisamente por el hecho de que estos sindicatos permanezcan comprometidos con los principios generales y los estatutos de la Internacional, que dicen que la AIT no es simplemente una organización sindical, sino también de lucha por una nueva sociedad, comunista libertaria (anarco comunista), siendo el “Sindicalismo revolucionario, en sí mismo, una lucha de clase, aspira a unir a todos los trabajadores en organizaciones económicas combativas, que luchen por liberarse del doble yugo del capital y del estado. Su meta es la reorganización de la vida social sobre las bases del Comunismo Libertario vía la acción revolucionaria de la clase trabajadora”. Algunos de estos sindicatos excluidos se dirigieron a las Secciones de la AIT declarando que ellos mantienen su compromiso con la AIT, continúan pagando sus cuotas de afiliación y les gustaría ser reconocidos como sección de la AIT en España. Dicha situación indica que realmente está teniendo lugar una escisión en la Sección de la AIT en España, y actualmente hay varios sindicatos / asociaciones que afirman ser sección de la Internacional. En concordancia con la práctica existente desde hace mucho tiempo en la AIT, cuando en un país hay varias organizaciones que afirman ser miembros de la AIT, la decisión sobre este asunto debe ser tomada por el Congreso de la AIT. Con el objeto de poder tratar la situación, nosotros consideramos necesario, según la práctica establecida de funcionamiento de nuestra Internacional, pedir al Secretariado de la AIT que:- Envíe a todas las Secciones de la AIT las declaraciones obtenidas de estos sindicatos excluidos por los comités de alto rango de la CNT, que continúen considerándose la CNT auténtica y que afirmen ser miembros de la AIT en España.- Comprometerse a una visita informativa a España, para celebrar una reunión con todas las partes del conflicto y elaborar el subsiguiente informe para todas las secciones de la Internacional.

¡Viva la Asociación Internacional de los Trabajadores!

En defensa del Anarcosindicalismo Secretariado Internacional de KRAS-AIT

Estatutos Si estás interesad@ en formar parte de la Cruz Negra Anarquista, sólo tienes que ponerte en contacto con el grupo de la C.N.A. más cercano a tu lugar de residencia. Asimismo, si tenéis un colectivo y queréis ingresar en la CNA tendréis que poneros en contacto con la Coordinadora y ésta os dirá los pasos a seguir. En esta organización se ingresa para luchar. Estatutos de la Federación Península Ibérica e Islas de CNA: Estatutos CNA 1. PRINCIPIOS, TÁCTICAS Y FINALIDADES: 1.1 CNA/ABC es una federación anarquista, asamblearia, de lucha contra las cárcles y de apoyo y sostenimiento solidario y específico a pres@s, principalmente anarquistas, practicando y difundiendo el apoyo mutuo entre ell@s. Entendiendo por esto que apoyamos a pres@s polític@s , sociales y perseguid@s por su actitud ante la situación actual de injusticia, exclusión social y falta de libertades, siempre y cuando no entren en contradicción con el sentir anarquista de la organización CNA, tanto en la calidad del apoyo demandado como en la actitud del/la pres@. 1.2 El apoyo a cualquier lucha y/o pres@ no implicará ningún tipo de identificación ni adopción de los postulados de l@s pres@s a l@s cuales se apoye, ni a las organizaciones o colectivos a los cuales pertenezcan est@s pres@s, salvo los casos de represaliad@s en base a ideas y/o luchas de carácter anarquista y antiautoritario que la federación asuma como tal. Con esto, CNA/ABC no se responsabilizará de las acciones por las que est@s se encuentren pres@s. Exceptuando a l@s pres@s privados de libertad por actos asumidos por la CNA/ABC, sean o no miembros de la organización. 1.3 CNA/ABC trabajará y velará constantemente para evitar que este apoyo sea utilizado por l@s pres@s apoyad@s como foro de sus ideas o campo de actuación y captación de sus organizaciones, evitando siempre ser manipulad@s y utilizad@s como “correa de trasmisión” de ideales ajenos al sentir anarquista. 1.4 CNA/ABC se organizará en base al asamblearismo, al diálogo y al consenso. Procederá según el principio de acción directa y velará porque esta organización permanezca siempre fiel al ideal anarquista, evitando por todos los medios, que sea tomada o manipulada por entes ajenos a la idea. 1.5 El hecho de apoyar a un/a pres@ no quiere decir que sea asumid@ con todo lo que esto conlleva. Un/a pres@ apoyad@ no tiene porqué estar asumid@. Asumir a un pres@ implica hacerse cargo de la asistencia jurídica, ayudar a cubrir sus necesidades materiales, así como visitas y apoyo moral, crear campaña de denuncia e información en la calle, intentando implicar al mayor número de grupos de CNA/ABC y afines en la campaña. 1.6 CNA/ABC no trabajará, ni asumirá, ni apoyará a pres@s que contradigan lo antes citado como a miembros de los cuerpos de seguridad del estado en todas sus variantes, incluyendo a l@s militares y carceler@s, ni a gente que contradiga el sentir anarquista de CNA/ABC. 1.7 El asumir o apoyar a una persona presa será decisión, en primer término, del grupo local, con la necesidad de ser confirmado y contrastado por toda la federación de CNA/ABC, que tendrá siempre (con todos los riesgos que conlleva avalar a un/a pres@) la última palabra y decisión sobre qué pres@ será asumid@ o apoyad@. Esta decisión estará siempre supeditada a la asamblea de grupos de CNA/ABC, siendo ésta quién determinará cada caso, previo contraste de la situación y motivos por los cuales esté encarcelad@ la/el pres@ que reclame nuestro apoyo. 1.8 CNA/ABC, ante la petición de apoyo o de asumir a un/a pres@, podrá solicitar a éste/a toda la información necesaria para tener las mayores garantías de que la organización no está siendo engañada ni manipulada por nadie, con el grave perjuicio que para CNA/ABC pueden suponer estas situaciones. 2. RELACIONES CON OTROS GRUPOS CNA/ABC manifiesta su intención de relacionarse únicamente con grupos y personas que no contradigan la lucha autogestionaria y anarquista que esta organización lleva a cabo. CNA/ABC no se relacionará con todos aquellos grupos que vivan del estado y reciban de éste subvenciones y prebendas, por muy buenas intenciones que éstos tengan con l@s pres@s. Así mismo manifiesta su intención de poner en evidencia a l@s reformistas que recibiendo subvenciones del Estado lo critican siendo elementos de afianzamiento del mismo. 3. CÓMO FORMAR UN GRUPO DE CNA/ABC Aval de otro grupo en base a motivos constatables. - Asumir los estatutos como propios dentro del colectivo. - No pertenecer a partidos políticos ni a organizaciones que contradigan el sentir anarquista de CNA/ABC (sectas religiosas, miembros de fuerzas de seguridad del estado y grupos y sindicatos antiobreros).