La búsqueda de la libertad es un infierno de principio a fin. Allá donde uno vaya, se encuentra con la misma divisoria entre los que saben y pueden, y los que no. Que esto tenga lugar dentro de la asamblea de una organización asamblearia no cambia nada si esa organización no pone los medios y el esfuerzo para ir eliminando esa distancia.

 

        Precisamente esa carencia es la que hace legítima la publicación de las críticas como las que ha ido difundiendo la FASI. Porque, ¿hay acaso un foro interno en el que la afiliación pueda debatir y expresarse sin intermediarios, de forma anónima, sin las presiones existentes en las asambleas y demás reuniones en persona?; ¿se ha puesto el mismo cuidado en procurar que la afiliación esté bien formada e informada, que el que se pone en mantener el secreto de las comunicaciones internas?; ¿qué es para el sindicato cada uno de sus miembros y cuál es la capacidad real de éstos para influir en el resultado final de los procesos de decisión?, ¿hay información y deliberación suficientes antes de las votaciones?, ¿existen presiones capaces de condicionar el voto?

 

        Son demasiadas preguntas sin responder, demasiadas cuestiones que la afiliación no está debatiendo en ninguna parte como para deslegitimar el único medio donde esos debates directos de la afiliación podrían tener lugar, la red. Si bien, por qué no, pudiera ser en un medio interno, siempre que haya verdadera libertad.

 

        Mientras tanto, hay que dar gracias a grupos como el de la FASI. La lealtad, cuando la organización no le ha sido leal al militante que la sostiene y a quien ella ha sacrificado, bien puede demostrársele con llamadas a la coherencia con el ideal, que es al que debemos respeto antes que a nada.

 

        Nuestra situación va a peor, y los obreros necesitamos un sindicato capaz de llevar adelante acción colectiva salida de decisiones asamblearias informadas y sin coacciones de ningún tipo. A toda la confederación y desfederación hay que trasladar el mensaje de que mientras nos dejemos llevar por el espejismo de que las estructuras, por el hecho de ser formalmente horizontales, están garantizando que la decisión es democrática, no avanzaremos ni un centímetro de donde estamos.

 

        No sé quién es la FASI, pero parece haber comprendido esto. Ha dado un espacio libre a quienes sufren el autoritarismo y la patada en la boca en el seno de una organización teóricamente libertaria, pero sin libertad real de expresión.

 

Por eso, mientras no haya otro medio que la supla en este cometido:

¡larga vida a la FASI!

 

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