La autonomía de los sindicatos y las federaciones es un principio de la anarcosindical que ninguna autoridad, ni siquiera confederal, tiene el derecho ni la capacidad de conculcar, porque es la militancia la que con su consentimiento permite que este sindicato siga la senda reformista y autoritaria que puede llevar a su destrucción si no se combate a tiempo.

      Dada la pasividad de los sindicatos que han quedado dentro de la CNT oficial, -que es la CGT en busca del patrimonio y las siglas que no les pertenecen, el sueño del Estado español de acabar con el anarcosindicalismo al fin logrado-, no hay más forma de defender a la CNT que desde fuera de esta CNT reformista.

 

 Tres razones de peso encontramos para defender la autodesfederación.

 

1. La imposibilidad de cambiar nada desde dentro. Los reformistas han manipulado congresos, han copado cargos, han expulsado a todos los sindica tos contrarios a sus ideas, y han desoído las tímidas protestas de los que sin estar conformes, tampoco se atrevieron al enfrentamiento directo. Así se mantienen, entre la espada y la pared los sindicatos no reformistas que todavía no se han separado de la Confederación amarilla, por no asumir la realidad, lo cual nos lleva a la siguiente razón.

 

2. La escisión es un hecho, se quiera ver o no se quiera ver. No hay posibilidad de convivencia con la infiltración reformista, porque su finalidad es socavar la organización desde dentro, e ideológica y moralmente es un engendro con el que no compartimos nada. No cabe esperar acuerdo alguno en un Congreso y mucho menos cuando ya se han encargado ellos de que no haya margen de maniobra.

      De otro lado, está la realidad de la CNT auténtica, fiel a los Principios, Tácticas y Finalidades de esta organización, y que hoy está desfederada, con lo que la CNT amarilla prohíbe a sus sindicatos tener contacto con ella. Y es quizá esa falta de contacto lo que mantiene en los sindicatos intermedios la idea de que no hay horizonte fuera de la CNT reformista, y de que es ésta la que hay que salvar a toda costa, cuando la verdad es que como hemos dicho al comienzo de este escrito, nadie puede robarte tu capacidad para organizarte y federarte libremente, igual que la de conservar tanto las siglas como el patrimonio luchado por tus antepasados. ¡Eres tú como militante activo el que tiene la responsabilidad de mantenerlos sin esperar reconocimiento de ningún comité, que no es nadie para dártelo o para quitártelo! Entonces, ¿por qué seguirles el juego a quienes no son tus compañeros?, ¿por temor de qué?, ¿de la escisión?, ¿es que acaso ésta no es un hecho?

      Los sindicatos desfederados se enfrentan a un proceso de reorganización y de resistencia para el cual van a necesitar ayuda. No solamente está el trabajo de refederarse y generar nuevas estructuras de articulación entre los sindicatos expulsados o autodesfederados, sino que además hay que seguir con los conflictos que van llegando y la actividad propia de cada sindicato, a lo que para colmo, se une la presión de la CNT amarilla, que ya está lanzándose sobre los locales, espacio vital para la actividad confederal.

      Seguir negando esta realidad no es algo que beneficie a los indecisos. La CNT está ya de hecho escindida, y los sindicatos que se limiten a ser espectadores y no dejen claro de qué lado están terminarán por perder la solidaridad de los compañeros expulsados, a los que ignorándoles para no perder el favor de los reformistas, están tratando como escoria y fallándoles cuando más ayuda necesitan. De ahí otro motivo para desfederarse

 

3. Ganar tiempo. Dejar ya los disimulos, los rodeos, la pasividad y las falsas ilusiones, y también, por qué no decirlo, el egoísmo. Hablar claro, y actuar en consecuencia, exige abandonar ya la CNT amarilla y organizarse con la CNT verdadera, hoy expulsada, preparando la resistencia, que es lo que toca, y reflexionando abiertamente sobre el futuro y el cómo evitar los errores del pasado.

      La falta de autocrítica, la falta de formación y de debate interno, desde las asambleas, será sin duda uno de ellos. Y en este sentido, todos sabemos que los liderazgos en las asambleas están resultando nefastos, imponiendo criterios conservadores y bloqueando todo el natural proceso de aprendizaje por medio del debate entre iguales.

 

 

      Muchas cuestiones hay que tratar entre los que tenemos claro que la CNT siempre ha sido y ha de seguir siendo anarquista, como para seguir dentro de una cáscara muerta y colonizada ya por el opresor, como es la CNT de los reformistas. Organizarnos aparte sin renunciar a nuestra identidad, porque no somos nosotros los que hemos renunciado a los principios de la organización ni hemos dejado de ser la Confederación Nacional del Trabajo, es la única forma de deslegitimarles.

 

¡¡Por la autodesfederación de la CNT reformista y la refederación en la auténtica CNT!!

¡¡Lo que se está haciendo dentro de la CNT reformista no es resistencia, se llama colaboracionismo!!

 

 

Comentarios   

+1 #1 Maik 05-12-2015 20:34
Salud, compañeres!

Entiendo que este escrito está, principalmente, dirigido a aludir a quienes aún formen parte de la CNT "orgánica". Por este hecho igual algunas palabras son más directas o fuertes, por el hecho de querer hacer más hincapié y peso.

El hecho de haber sido expulsadas y continuar organizándose entre iguales y llevando a cabo la acción sindical es el principal motivo donde se ve dónde están las ganas, dónde está la fuerza (que no en número) y dónde esta la anarcosindical. No se trata, tampoco, que la verdadera anarcosindical esté en un lado u en otro; como decís, hay sindicatos que estarán en un puesto "intermedio" o "a la espera" de ver cómo se van sucediendo las lógicas.

Habrá suficientes motivos (tantos como personas) por los que no se haya decidido a autodesfederarse (aquéllas que lo hayan hecho muestran aún mayor valor). No obstante, tengo clara una cosa:

Si un comunista, socialdemócrata, afiliado a IU o Podemos, etc. nos contase una situación similar en su organización y de tiranía en cuanto a formas de hablar, relacionarse, amenazar, y expulsar, sin pensarlo 2 segundos, preguntaríamos sin miedo: ¿por qué motivo, pues, sigues en tal organización?

Buena reflexión, compañeras! Aguantad, pues si se quiere revolucionar y transformar la sociedad, incluso la anarcosindical, "parte de la sociedad debe aceptar una posición de herejía". No todos los sindicatos que siguen en la Confederación actúan de la misma forma, como no todas las personas de los sindicatos que actúan de una forma más tirana, como el caso de Valencia, tienen las mismas ganas de apagar la lucha de la verdadera anarcosindical.

Tarde o temprano, en el camino nos encontraremos, la acción nos llevará a ello.
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