Los anarquistas somos críticos con todo aquello que claramente se opone a nuestra aspiración de cambio revolucionario, con la reacción. Pero, ¿qué ocurre cuando ésta nos golpea desde dentro?, ¿cómo combatirla sin desangrarnos, sin mostrar debilidad ante el enemigo? Y sobre todo, ¿cómo mantenerla a raya para que no pueda prosperar?

      Si algo tenemos que tener claro es que al anarquismo sólo se llega por el anarquismo, y que el autoritarismo aquí no tiene nada que hacer.

      Los tentáculos del sistema, no lo olvidemos, llegan a lo más hondo de la mente, y controlar el pensamiento de los compañeros es imposible. La idea han de asumirla ellos libremente.

      La CNT es el único sindicato que puede llamarse anarquista, libre de vínculos con el estado y el capital, con unos Principios, Tácticas y Finalidades anarquistas, a los que todavía no ha renunciado. Posee las estructuras apropiadas para el control directo de la organización por sus afiliados, pero a menos que esos afiliados estén informados y se impliquen en las asambleas, el poder terminará en manos de los comités.

      No se puede esconder que esta tendencia ya es un hecho en la Confederación, y es así desde el momento en que se ha producido un aumento de afiliación sin suficiente transmisión de conocimiento político e ideológico desde la militancia, y desde que en la toma de decisiones ya no se busca el consenso sino que se va directamente a la votación. En éstas se da mayor peso a los sindicatos con más cotizaciones, siguiendo el principio de “tanto tienes, tanto vales”, y son justo estos sindicatos los que han crecido más rápido y con menos conciencia revolucionaria. Dar un voto a cada asamblea, como sería lo justo, dado que es ésta y no el afiliado la verdadera unidad básica de poder en esta organización, debería ser la opción elegida espontáneamente por la afiliación si ésta estuviera comprometida con los PTF de la organización.

      Las contradicciones que no se resuelven dentro salen naturalmente hacia fuera y más pronto que tarde estallan como una olla a presión. La cascada de desfederaciones que viene sufriendo es consecuencia de los conflictos no resueltos en el X Congreso, y que no deberían llegar al undécimo sin tratar de solucionarlos, puesto que tampoco la metodología de este congreso deja margen al debate. Por el contrario, lo que de nuevo observaremos será el rodillo de votos aplastando a los sindicatos más fieles a los principios anarcosindicalistas, sin que la afiliación pasiva mueva un dedo por evitarlo.

      Solamente a condición de orientar sus esfuerzos a un crecimiento en calidad, esto es, en afiliación activa y crítica, podrá la CNT seguir siendo la CNT. Por eso hay que fomentar en la afiliación el debate, sin miedo a que ello provoque una ruptura, y confiar en que una vez la afiliación tenga la información, que haremos llegar como podamos, su instinto le llevará a rechazar el autoritarismo.

      Es necesaria la implicación de toda la afiliación, y como siempre, la mejor arma será la honestidad.

 

Por una CNT anarquista, ¡información, debate, crítica, ya!

 

 

 

 

Comentarios   

-1 #1 Juan 17-09-2015 16:56
Nunca entendí a que respondía el reformismo en la CNT, creo que en el mejor de los casos hay compañeros bien intencionados que podrían buscar "atajos" para hacer crecer a la organización, hasta ahí bien, pero hay un sector del reformismo que no entiendo, el que juega sucio.

A parte de eso, está por ver que sucede en el próximo congreso pero lo más probable que termine la debacle de expulsiones y gente que ha marchado por su propio pie mediante algún tipo de escisión o similar
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